crater del volcan de caldera blanca en lanzarote

Caldera Blanca en Lanzarote, ruta para subir al cráter

Caldera Blanca es una de las rutas volcánicas más bonitas que puedes hacer en Lanzarote. El sendero cruza un campo de lava negra, pasa junto a La Caldereta y sube hasta el borde de un cráter enorme, claro y abierto, con una de esas vistas de 360 grados que explican muy bien por qué esta isla engancha tanto.

Para mí, es uno de los paseos más especiales de Lanzarote. No porque sea el más cómodo ni el más corto, sino porque resume muy bien el carácter de la isla: lava, silencio, viento, luz y un paisaje volcánico que parece cambiar a cada paso.

La ruta de Caldera Blanca puede hacerse de varias formas. Puedes subir hasta el borde del cráter y volver por el mismo camino, o completar la circular rodeando parte de la caldera. La elección depende del tiempo que tengas, del viento, del calor y de tus ganas de caminar.

Qué es Caldera Blanca y por qué merece tanto la pena

Caldera Blanca es un volcán situado en el municipio de Tinajo, cerca de Mancha Blanca y dentro del entorno del Parque Natural de Los Volcanes. Es una de las rutas de senderismo más conocidas de esta zona de Lanzarote porque permite caminar entre coladas volcánicas y subir hasta uno de los cráteres más espectaculares de la isla.

Lo más bonito no está solo al llegar arriba. El camino ya merece la pena desde el inicio. Primero atraviesas un malpaís de lava negra, después aparece La Caldereta y, poco a poco, Caldera Blanca va ganando presencia al fondo.

El contraste es precioso, lava oscura alrededor y una montaña clara que destaca en mitad del paisaje. Esa mezcla de negro, blanco, ocres y cielo abierto es muy de Lanzarote. Si estás organizando varios días en la isla, Caldera Blanca encaja muy bien con otros planes de naturaleza y costa. Por ejemplo, puedes dedicar una jornada al paisaje volcánico de Tinajo y otra a descubrir la playa de Famara, donde también puedes probar unas clases de surf en Famara si te apetece vivir Lanzarote desde el agua.

Un volcán entre lava negra, silencio y paisaje abierto

La primera parte de la ruta atraviesa un campo de lava. El terreno es irregular, seco y muy expuesto, sin sombra y con esa sensación mineral tan característica de esta parte de la isla.

Es un paisaje que impresiona incluso antes de empezar a subir. Hay zonas donde parece que estás caminando por otro planeta, pero sin salir de Lanzarote. Y eso, para quienes somos de aquí, sigue teniendo algo especial por muchas veces que lo veamos.

Por qué se llama Caldera Blanca

El nombre viene del tono claro de la montaña. Frente al negro de las coladas volcánicas que la rodean, Caldera Blanca tiene un color más blanquecino o beige, producido por la erosión y la alteración natural de la roca.

No hace falta ponerse demasiado técnico para entenderlo. Lo importante es ese contraste visual: caminas sobre lava negra y acabas subiendo a una caldera mucho más clara, enorme y perfectamente reconocible desde lejos.

La Caldereta, la primera parada antes del gran cráter

Antes de llegar a Caldera Blanca pasarás junto a La Caldereta, un cráter más pequeño que sirve como primera parada natural de la ruta. Mucha gente pasa por esta zona casi sin detenerse, pero merece la pena mirar con calma. Ayuda a entender el paisaje y prepara muy bien lo que viene después: el ascenso hacia la gran caldera.

Datos rápidos para realizar la ruta

Dato práctico

Información útil

Ubicación

Tinajo, cerca de Mancha Blanca

Entorno

Parque Natural de Los Volcanes

Tipo de ruta

Sendero volcánico

Distancia aproximada

Alrededor de 10 km si haces la ruta completa

Duración aproximada

Entre 3 y 4 horas, según ritmo y recorrido

Dificultad

Fácil/moderada

Mejor monento

Mañana temprano o tarde suave

Imprescindible

Agua, calzado con agarre, protección solar y cortavientos

Ideal para

Senderismo, paisaje volcánico y vistas panorámicas

Distancia, duración y desnivel aproximado

La ruta no tiene una única duración cerrada porque depende mucho de cómo la plantees. Si subes al borde del cráter y vuelves, tardarás menos. Si rodeas la caldera, paras a hacer fotos y caminas por la cresta con calma, calcula más tiempo

La ruta completa ronda los 10 kilómetros. No es una distancia exagerada si estás acostumbrado a caminar, pero el terreno volcánico hace que se note más que una pista llana.

Como orientación, puedes calcular entre 3 y 4 horas para hacerla con calma. Si solo quieres subir hasta el borde del cráter y volver, puedes reducir bastante el tiempo.

El desnivel no es extremo, pero la subida se nota. Sobre todo al final, cuando el camino se vuelve más irregular y empiezas a ganar altura hacia el borde de la caldera.

Dificultad real de la ruta

Caldera Blanca no es una ruta técnica, pero tampoco la vendería como un paseo fácil para cualquier persona. La dificultad real depende de tres cosas: el calor, el viento y el calzado. Siempre recomiendo ir con buen calzado. Hay tramos de piedra suelta y camino irregular, especialmente en la subida hacia el cráter. Con zapatillas sin agarre se puede hacer, pero no es lo ideal.

Si estás acostumbrado a caminar, te parecerá una ruta asumible. Si no haces senderismo a menudo, tómatela con calma y no te obligues a completar toda la circular.

Ruta corta o ruta completa: qué opción elegir

Esta es una de las dudas más habituales. ¿Hay que rodear toda la caldera para que merezca la pena? Para mí, no necesariamente.

Si vas con poco tiempo, si hace viento o si no quieres caminar tanto, puedes subir hasta el borde del cráter, disfrutar de las vistas y volver por el mismo camino. La experiencia sigue siendo muy bonita.

Si te gusta caminar y el día acompaña, la ruta completa merece mucho la pena. Rodear la caldera te permite verla desde diferentes ángulos y disfrutar mejor del paisaje volcánico que la rodea.

Opción

Para quén lo recomiendo

Tiempo orientativo

Ruta corta hasta el borde del cráter

Si tienes menos tiempo, vas con niños o el viento está incómodo

Unas 2–2,5 horas, según ritmo

Ruta completa o circular

Si te gusta caminar y quieres disfrutar la panorámica con calma

Unas 3–4 horas

Solo primer tramo por el malpaís

Si quieres una toma de contacto sencilla con el paisaje volcánico

Variable, según hasta dónde avances

Cómo llegar a Caldera Blanca y dónde aparcar

Para llegar a Caldera Blanca, la referencia principal es Mancha Blanca, en el municipio de Tinajo. Desde esta zona se accede al inicio del sendero por una pista de tierra que lleva al aparcamiento habitual de la ruta.

Puedes usar el GPS, pero conviene revisar bien el destino antes de salir. En Lanzarote algunos navegadores se empeñan en meterte por caminos poco cómodos, y aquí lo mejor es ir con una referencia clara: Mancha Blanca, carretera LZ-67 y aparcamiento de Caldera Blanca.

Llegar desde Mancha Blanca y la carretera LZ-67

La forma más habitual es ir en coche hasta Mancha Blanca y tomar el acceso hacia la ruta desde la zona de la LZ-67. No esperes una entrada con grandes instalaciones ni servicios turísticos. Es una ruta de senderismo en un entorno natural volcánico.

La carretera LZ-67 es una referencia muy útil porque conecta esta parte de la isla con el entorno del parque nacional de Timanfaya y el Parque Natural de Los Volcanes.

Aparcamiento de Caldera Blanca

Hay un aparcamiento gratuito cerca del inicio del sendero. Para llegar tendrás que circular por una pista de tierra corta. Normalmente se puede hacer con un coche normal, pero mejor ir despacio y sin prisas.

Si encuentras muchos coches, no aparques de cualquier manera ni bloquees caminos. La zona es natural, el espacio es limitado y conviene mantener el acceso ordenado.

¿Hace falta mapa o GPS para seguir la ruta?

La ruta está señalizada y el camino principal suele ser bastante claro. Aun así, recomiendo llevar el móvil con batería y, si puedes, un mapa offline o la ruta guardada.

No es una ruta para perderse si sigues el sendero, pero en un paisaje volcánico abierto, con caminos de piedra y pocos puntos urbanos de referencia, siempre viene bien ir preparado.

aparcamiento en caldera blanca

Ruta de Caldera Blanca paso a paso

La ruta puede dividirse en cuatro partes: el camino por el campo de lava, el paso por La Caldereta, la subida hacia el borde del cráter y el regreso, que puede hacerse por el mismo camino o completando la circular.

Lo bueno de esta excursión es que va de menos a más. Empiezas caminando por el malpaís y poco a poco el paisaje se abre hasta llegar a la parte alta, donde aparece la recompensa grande.

Primer tramo por el campo de lava

El inicio de la ruta atraviesa un campo de lava negra. El sendero avanza entre piedras volcánicas, zonas irregulares y un paisaje muy abierto.

Esta parte ya merece la pena por sí sola. Es puro Lanzarote: lava, silencio, tonos oscuros y esa sensación de caminar por un terreno que parece recién salido de una erupción, aunque el paisaje tenga mucha más historia detrás.

camino por el campo de lava dirección calder blanca

Paso por La Caldereta

La Caldereta aparece antes de llegar a Caldera Blanca. Es más pequeña, pero ayuda a entender el recorrido y a disfrutar de una primera parada interesante. Puedes detenerte un momento, mirar el cráter y seguir después hacia el gran objetivo de la ruta. Es una buena forma de ir entrando poco a poco en el paisaje.

Subida hacia el borde del cráter

La subida hacia el borde de Caldera Blanca es el tramo donde más se nota el esfuerzo. No es larguísima, pero tiene piedra suelta y requiere caminar con atención.

Aquí es donde se agradece llevar calzado con agarre. No hace falta correr ni forzar. Mejor subir con calma, mirar dónde pisas y guardar energía para disfrutar arriba.

Cuando llegas al borde del cráter, la vista aparece de golpe. La caldera es mucho más grande de lo que parece desde abajo, y ese primer vistazo suele ser el momento más especial de la ruta.

Recorrido por la cresta y vuelta circular

Si decides hacer la ruta completa, puedes continuar por la cresta y rodear la caldera. Este tramo es espectacular, pero también conviene hacerlo con prudencia.

Arriba suele soplar viento. A veces poco, a veces bastante. No es cuestión de asustarse, pero sí de caminar con sentido común, no acercarse demasiado al borde y evitar jugarse un resbalón por una foto.

La circular permite ver el cráter desde distintas perspectivas y disfrutar de una panorámica más amplia del entorno volcánico.

Bajada y regreso al aparcamiento

La bajada puede parecer sencilla, pero es fácil confiarse. Las piedras sueltas hacen que convenga bajar con calma.

Una vez vuelves al sendero principal, el regreso al aparcamiento se hace por el mismo paisaje de lava del inicio. Es un buen momento para mirar hacia atrás y ver la silueta de Caldera Blanca desde otra perspectiva.

Qué se ve desde la cima de Caldera Blanca

Lo mejor de la ruta llega cuando alcanzas la parte alta. Desde arriba tienes una vista de 360 grados brutal: el cráter a tus pies, el océano de lava alrededor y, si el día está claro, buena parte del paisaje volcánico de Lanzarote.

Es una vista que las fotos no terminan de explicar. Puedes hacer muchas, claro, pero hasta que no estás allí arriba no entiendes bien el tamaño del cráter ni la amplitud del paisaje.

El cráter de Caldera Blanca

El cráter impresiona por su tamaño. Desde el borde se aprecia mucho mejor su dimensión y el contraste entre el interior claro de la caldera y las lavas oscuras que la rodean.

Si te gusta la fotografía, este es uno de los puntos más agradecidos de la ruta. La luz, las sombras y el color del terreno ayudan bastante.

Vistas hacia Timanfaya y el Parque Natural de Los Volcanes

Desde la parte alta se entiende muy bien la relación de esta ruta con el paisaje volcánico de Lanzarote. Timanfaya y el Parque Natural de Los Volcanes forman parte del telón de fondo.

Caldera Blanca no es una visita como Timanfaya. Aquí no vas en guagua ni por un recorrido cerrado. Aquí caminas, subes y te ganas la vista paso a paso. Ese es parte de su encanto.

Panorámica de 360 grados sobre Lanzarote

La panorámica de 360 grados es uno de los grandes motivos para hacer la ruta. En días claros, la sensación de amplitud es enorme.

Mi consejo es no subir solo para hacer la foto y bajar corriendo. Quédate un rato, mira el cráter, observa el campo de lava y deja que el paisaje haga su trabajo.

Consejos antes de hacer la ruta de Caldera Blanca

Caldera Blanca es una ruta agradecida, pero hay que prepararla un poco. No necesitas ir equipado como si fueras a cruzar media cordillera, pero sí conviene llevar lo básico.

Checklist rápido antes de salir

Qué llevar

Por qué es importante

Calzado con agarre

Hay piedra suelta y terreno irregular

Agua suficiente

No hay sombra ni puntos de agua en la ruta

Protección solar

El sol pega fuerte incluso en días con viento

Gorra o sombrero

Muy útil en las horas de más luz

Cortavientos ligero

En la cresta puede soplar bastante

Móvil con batería

Para GPS, fotos y seguridad

Algo de comida

Recomendable si haces la ruta completa

Sentido común

Especialmente en la subida, la cresta y la bajada

Qué calzado llevar

Lo ideal es usar botas ligeras de senderismo o zapatillas de montaña con buena suela. El terreno volcánico tiene piedra suelta, lava y zonas irregulares. Evitaría sandalias, chanclas o zapatillas muy lisas. Se ve de todo en las rutas de Lanzarote, pero eso no significa que todo sea buena idea.

Agua, sol y protección solar

Si vas en un día de calor, lleva más agua de la que crees que vas a necesitar. En esta zona no hay sombra, y aunque la ruta parezca sencilla sobre el papel, el sol y el viento pueden hacerla más exigente.

También recomiendo gorra, crema solar y gafas de sol. El terreno volcánico refleja mucha luz y en las horas centrales del día puede hacerse pesado.

Cuidado con el viento en la cima

Arriba suele soplar bastante viento. No es para alarmarse, pero sí para caminar con prudencia, sobre todo si avanzas por la cresta.

Si el viento está incómodo, no pasa nada por no completar la circular. Subir hasta el borde, disfrutar de la vista y volver ya es una experiencia fantástica.

No salirse del sendero

Este punto es importante. En un entorno volcánico como este, salirse del camino puede dañar un paisaje que tarda muchísimo en recuperarse. Además, caminar por lava irregular fuera del sendero puede ser peligroso.

La ruta está marcada para algo. Disfrutar de Caldera Blanca también significa respetarla.

¿Se puede hacer Caldera Blanca con niños?

Caldera Blanca se puede hacer con niños, pero con matices. No la plantearía como un paseo familiar fácil en cualquier circunstancia, porque depende mucho de la edad, el calor, el viento y la costumbre que tengan de caminar.

Para ir con niños, yo lo plantearía con sentido común. El tramo inicial es agradecido y visualmente muy bonito, pero la subida y la parte alta requieren más atención por las piedras, el viento y el cansancio.

Qué tramo es más sencillo

El tramo inicial por el campo de lava y la zona de La Caldereta puede ser el más llevadero. Permite disfrutar del paisaje volcánico sin necesidad de completar toda la ruta.Si vas con niños pequeños, puede ser buena idea hacer una versión parcial: avanzar hasta donde el grupo esté cómodo, parar, disfrutar del paisaje y volver sin presión.

Cuándo conviene evitar la subida completa

Evitaría la subida completa con niños si hace mucho calor, si el viento está fuerte o si no llevan buen calzado. La ruta no consiste en demostrar nada. Si el día no acompaña, mejor hacer una versión más corta y disfrutarla bien.

Geología de Caldera Blanca explicada de forma sencilla

Parte del encanto de Caldera Blanca está en su geología. No hace falta ser experto para disfrutarla, pero entender un poco el paisaje ayuda a mirarlo con otros ojos. En esta zona se mezclan volcanes más antiguos con coladas de lava más recientes. Por eso ves una montaña clara rodeada de un mar de lava negra.

El contraste entre la lava negra y el volcán claro

Caldera Blanca destaca porque su tono claro rompe el paisaje oscuro que la rodea. Al caminar hacia ella, ese contraste se vuelve cada vez más evidente.

La lava negra pertenece a coladas volcánicas que cubrieron parte del terreno. La caldera, más clara y erosionada, sobresale como una isla dentro de ese paisaje oscuro.

Qué son el malpaís, las coladas y los islotes volcánicos

En Lanzarote llamamos malpaís a las zonas de lava irregular, áspera y difícil de atravesar fuera de los caminos. No es un campo cómodo, sino un terreno volcánico duro, con formas caprichosas y roca cortante.

Las coladas son los ríos de lava que se extendieron durante las erupciones. Y los islotes volcánicos son zonas de terreno más antiguo que quedaron rodeadas por lavas más recientes.

Relación con Timanfaya y el Parque Natural de Los Volcanes

Toda esta zona está muy marcada por la historia volcánica de Lanzarote. La cercanía con Timanfaya y el Parque Natural de Los Volcanes ayuda a entender por qué el paisaje es tan diferente al de otras partes de la isla.

Caldera Blanca permite ver ese contraste caminando, sin barreras y a tu ritmo. Esa es una de las razones por las que me parece una ruta tan recomendable.

Preguntas frecuentes que te puedes hacer

La altura de Caldera Blanca ronda los 450-460 metros sobre el nivel del mar, según la referencia consultada. Más que la cifra exacta, lo importante es la panorámica que se consigue desde arriba

El cráter supera aproximadamente el kilómetro de diámetro. Desde el borde se aprecia mucho mejor su tamaño real.

En condiciones normales, la ruta se puede hacer por libre siguiendo el sendero señalizado. Aun así, conviene respetar siempre las indicaciones del espacio natural.

No conviene confundirlas. Caldera Blanca es el volcán y sendero situado cerca de Mancha Blanca, en Tinajo. Montaña Blanca puede referirse a otros lugares o búsquedas distintas dentro de Lanzarote.

Sobre el autor

Maike surfer de Lanzarote

Maike Famara

Director de Surf Famara. Free surfer de los años 70, reconocido en las Canarias, habiendo surfeado los 5 continentes (toda la costa sudafricana, oeste de Australia, Indonesia, Perú, Chile, Puerto Rico, Panamá, Francia, Portugal, Senegal, Marruecos... Desde 1996 dedicándose a la enseñanza, formando nuevos surfers! Puedes encontrarlo en San Juan o La Santa, donde sigue conectado al mar como el primer día.

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